En primer lugar debemos medir la tela que necesitamos para nuestro bordado, dejando siempre 10 ó 15 centímetros de margen por cada lado en el caso de que vayamos a enmarcarla. En todos los gráficos que aparecen en nuestras revistas te indicamos el tamaño de la labor y el tipo de tela sobre la que está realizada.
Pero si quieres emplear otra tela, te enseñamos a calcular las medidas: Cómo se calculan las medidas de una labor en punto de cruz Dependiendo del tamaño del cuadrado y densidad de la tela, crecerán o menguarán las medidas totales de la labor 1 cm. de Aida 10 (10 hilos por pulgada) equivale a 4,6 cuadritos del esquema. 1 cm. de Aida 14 (14 hilos por pulgada) equivale a 5,5 cuadritos del esquema. 1 cm. de Aida 16 (16 hilos por pulgada) equivale a 6,6 cuadritos del esquema. 1 cm. de Aida 18 (18 hilos por pulgada) equivale a 7 cuadritos del esquema. 1 cm. de Lugana equivale a 5 cuadritos del esquema. 1 cm. de Lino equivale a 5,9 cuadritos del esquema. 1 cm. de Panamá equivale a 4,4 cuadritos del esquema.
Para calcular la cantidad de tela que consumirá el bordado, busca las medidas del esquema y dividelas por el número de cuadritos que caben en un centímetro de tela. Ejemplo práctico: Un esquema de 182 x 143 cuadritos y una tela del tipo Aida 14. Debemos dividir las dos medidas (182 x 143) por 5.5 y obtenemos los centímetros necesarios (182 : 5.5 = 33 cm.; 143 : 5.5 = 26 cm). Nuestra labor de punto de cruz medirá 33 cm X 26 cm, medida a la que tendremos que añadir 10 ó 15 centímetros de margen por cada lado si vamos a enmarcar la labor.
A continuación, sobrehilamos los contornos de la tela para evitar que se deshilache. Y localizamos el centro de la tela y del gráfico que será donde comenzamos a bordar. Todos nuestros diseños tienen el centro marcado.
Cuántas hebras pongo en la aguja Normalmente se usan dos hebras para las cruces y una hebra para los pespuntes, pero en ocasiones emplearemos tres hebras para las cruces y dos para los pespuntes en telas de trama más suelta o en el caso de motivos infantiles con el fin de marcar más las líneas del dibujo. Se comienza a bordar por el centro de la tela de izquierda a derecha en sentido horizontal. Hacemos una fila de izquierda a derecha y luego volvemos montando de derecha a izquierda para una mayor regularidad en el punto. También podemos hacerlo en sentido vertical o diagonal.
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Comienzos y remates, sin nudos
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Aconsejamos evitar hacer nudos en el hilo cada vez que cambiemos de color o empecemos la labor, ya que nos daría una sensación abultada y no uniforme del trabajo. Además, si no dejamos el revés de la labor limpio nos costará encontrar el punto en las siguientes tandas Se comienza cortando una hebra larga que doblamos por la mitad, damos la primera puntada y por detrás de la labor pasamos la aguja por el doblez del hilo, sujetando el hilo con la primera puntada. Se remata pasando el hilo por el revés de los puntos ya hechos.
Es esencial que todas las puntadas vayan en la misma dirección para que la labor terminada nos de sensación de uniformidad. Según se va bordando, hay que dejar las puntadas con la tensión justa, intentando que todas sean iguales. El uso del bastidor nos ayudará. Agrupa puntadas de un mismo color, intenta hacer los puntos del mismo color (que están cerca unos de otros) con una misma hebra. Así evitas que el reverso de la tela acabe lleno de hilos que van y vienen a lo loco y que, al final, acabarán complicándote la vida. Evita dar puntadas muy distanciadas con la misma hebra, te puedes equivocar y ensucias el reverso.
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Punto de cruz vertical
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Punto de cruz horizontal
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Punto de cruz inclinado
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El pespunte se realiza de derecha a izquierda para perfilar el bordado. Debes haber dado todos los puntos de cruz antes de empezar con los pespuntes. Si pespunteas una zona en la que faltan puntadas de cruz, cuando las des taparás el pespunte y la labor no quedará bien.
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Pespunte
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3/4
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1/4
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1/2 punto
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Punto de nudo
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Al finalizar la labor, la lavamos y la planchamos cuidadosamente
Primero, la lavamos a mano sin frotar con agua templada y jabón neutro. Una vez limpia, la dejamos secar extendida y la planchamos por el revés sobre una superficie blanda, cubriéndola con un paño húmedo y pasando la plancha a temperatura de lino. Después la enrollamos sin doblar, como si fuera una lámina, para que llegue al taller de enmarcación en perfectas condiciones.
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